Consideraciones a saber sobre challas en meiggs

Para pasar ambas situaciones de incertidumbre y atraer conocido, los periódicos de la época se encargaron de este trabajo. Las publicaciones melipillanas La Pueblo y El Labrador contaban con publicidad o reseñaban en sus crónicas los anuncios de la cartelera. Para ello utilizaban dos mecanismos: la publicidad con fotografíTriunfador o ilustraciones y la crónica, que aparentaba ser una comunicado más, pero que en sinceridad Cuadro publicidad soterrada. En ella se explicaba la trama de la película y se la calificaba con las más coloridas hipérboles. Seguía siendo común, al igual que abriles antes, percibir sobre los estrenos frases como la mejor comedia de todos los tiempos, la súper producción que ha cautivado a Europa, la mayor exhibición del cine mundial, o la más perfecta obra nunca creada. La exageración como característica publicitaria fue un memorial permanente, más que las inserciones que a página completa en el publicación El Labrador hizo la familia Werchez para impactar con los avisos de los filmes El Gigoló, Bajo el Gloria de Similarís, Casanova y El Loro Chino durante 1928, año que marcaría la penetración total del cinema como consumo cultural, a consecuencia de la arribada de las primeras películas sonoras. Hasta ese entonces, todas las películas exhibidas en Melipilla habían sido mudas. En contadas ocasiones se habían acompañado de músicos que, por el parada precio que importaba su concurso, no acudían a las funciones locales. Asiduamente, en otras ciudades y países estas funciones contaban con un apuntador, cuyo trabajo Cuadro acertar los textos que aparecían en pantalla. Pero en Melipilla no. Por eso el 20 de abril de 1930 marcó un hito. Ese día el Esmeralda exhibió la primera película sonora, 88 89

Habíamos empezado a concursar con música chilena. Fue un concurso muy largo. Cuando empezamos no había mucha Parentela, pero como a mi me gustaba la ranchera, nos dimos cuenta que cuando la cantábamos la gente se volvía loca Les gustaba más que la música chilena! Ahí le dije a mi hermano hagamos un repertorio más mexicano y llenábamos, fue un éxito tremendo lo que pasó en ese festival y ha sido el que nos ha cubo para estar. Por ese concurso somos lo que somos, sino no hubiéramos hecho la carrera que hicimos. Ese es el memoria de Fernando Bustos, que con Ismael inició, mantuvo y expandió el especie ranchero en Pimiento, siendo un éxito de ventas a lo extenso de cinco décadas. Éxito que se inició por esos díFigura de 1965, en que Fernando rememora como una anécdota que a los ganadores los elegía un jurado que debía tener cuidado de no ir en contra del causa del manifiesto. Sí existía un Cuerpo, pero esa momento les tiraron huevos, porque nos dijeron que no podíamos competir, porque parecíamos profesionales, pero no lo éramos, no habíamos huecograbado siquiera, teníamos el deseo de hacerlo, eso sí. Con su programación, obras, shows y concursos, las condiciones parecían ser ideales para el concesionario del Teatro Serrano. No obstante, éste optaba por evitar retribuir la mensualidad. En intención, no terminaba febrero de 1966 y el concejo municipal estaba encabritado. Francisco Werchez, alcalde en ese momento, notificaba públicamente a José Massoud para que pagara los meses de arriendo, patentes y póLucha de seguros adeudada 210. Pero allí de acatar, el aludido se reunió con Werchez y le dijo 210 El Labrador en enero de 1966 daba cuenta del interés de la empresa González y Venturino por tomar la concesión del Teatro Serrano y del problema que significaban los meses de mora en el plazo del arriendo por parte de Massoud, a quien también se le acusaba de no suceder cancelado patentes y pólizas de seguros

Cuando no había música, habían buenas películas. Las dos principales productoras fílmicas en el mundo por esos primaveras eran Pathé y Gaumont, ambas francesas, y habían rematado insuflar a la industria de nuevas temáticas, escenografías y posesiones que hacían aún más sorprendente el séptimo arte. Asimismo innovaron con cintas policiales y de suspenso, que presentaban gran imán para la concurrencia que sabía de antemano la trama, porque los periódicos se ocupaban de adelantarla. No fue pequeño siquiera el hecho que el Teatro Melipilla se convirtiera en el sitio para enterarse de las actualidades del mundo, especialmente del estallido de la Primera Guerra Mundial. Sin radio, sin televisión, y con una tasa de analfabetismo que rondaba el 60% 97, el séptimo arte entregaba imágenes de los sucesos mundiales, aunque los textos con fondo negro sólo podían ser entendidos por aquellos que sabían acertar y conocían el conflicto que involucraba al Imperio Austrohúngaro, al Imperio Alemán, a Francia, al Reino Unido y a Estados Unidos, entre otros. Lejos de aquella conflagración, Melipilla sufría como todo Pimiento por la crisis económica derivada del shock que significó la invención del salitre sintético por los alemanes, pero gozaba hasta las lágrimas con lo más cercano que tuvo a una ópera. Fue la exhibición de las películas Lucía de Lamermoor y Tosca, de producción brasileña y dirigida por el castellano Francisco Serrador, que en sus exhibiciones tuvo a los cantantes Ludovico Muzzio y Dionisio Bolívar interpretando a los personajes crea- 96 La Patria, 24 de noviembre de Según el Censo de Junto a destacar que en zonas rurales el analfabetismo era aún más agudo

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115 ción. Era Carmen Zaldívar, consorte del ex alcalde Alberto González Godoy, relegado en Río Bueno, sur de Pimiento, por orden de las autoridades militares. Tras la función exitosísima de El Burgués Gentilhombre, Carmen le escribió a su marido. Dolida por el afasia que enfrentó y el aislamiento que contrastaba con aquellos díTriunfador dulces en que todas las personas se les acercaban, le mencionó: Algunos amigos que tú pensabas tener no me saludaron. Yo, como siempre, digna, pensando mucho en ti, en nuestros hijos. No he dicho nulo, pero es bueno que esto pase, porque podemos valorar más el sacrificio que has hecho por la comunidad y esto nos tiene que vigorizar como grupo. A pesar de todo, Monchito estuvo brillante 259. Monchito, sobrino de Carmen, Bancal Ramón Núñez, a quien 3 mil personas vieron en tres funciones, una dedicada exclusivamente a escolares, otra de gala y una de despedida. En la ocasión fue concreto hijo ilustre de Melipilla, galardón que se sumaba al que primaveras antes había recibido, cuando montó La Pérgola de las Flores en el estadio del Cuerpo de Bomberos. La costura de Mallea, para ese año, culminaría con un festival de coros organizado por el Colegio Alonso de Ercilla. Habiendo demostrado ser un gran movilizador, alcanzaría una categoría mítica con la aparición del lunes 11 Mayo de 1977, cuando en el Cinema Palace se presentó el Coro de los Niños Cantores de Viena. Dada la pompa y el honor que sentía la ciudad, la bienvenida estuvo a cargo de Mallea, unido a capitanes y mayores de Carabineros, quienes recibieron primero al embajador austríaco 259 Certificación de Rosa María González, hija del ex corregidor, respecto de la carta de su madre. Alexander K. Otto, y luego a los menores que arribaron a las 18 horas a la ciudad en un camioneta que luego los llevó a la casa de la doctora Olivia Roldán de Solís, en cuya morada se levantaron las banderas austríaca y chilena.

miento sin problemas para el Esmeralda que, dicho sea de paso, aún presentaba compañías teatrales para esos viernes. Y la ópera?, qué quedaba de aquel remoto anhelo? La sinceridad había demostrado que nunca una ópera había llegado a la comuna y estaba acullá de hacerlo. Por eso no fue extraño que el comerciante Humberto Aguilera promocionara: La ópera en su hogar ( ) la victrola 133 ortofónica se la hará advertir constantemente 134. Aguilera Cuadro, próximo con los De la Presa, el principal proveedor de dotación técnico musical. Agente de la empresa Víctor, vendía los discos que se escuchaban y las victrolas para hacerlos sonar. Si se dañaban o fallaban, él las reparaba. Y si había que poner música en alguna parte, él lo hacía. Triunfadorí sobrevino otro hito en un Melipilla que todavía recibía quejas de ser pesado. Porque el Esmeralda Bancal una cosa, pero no alcanzaba para compararse con ciudades como Valparaíso, Viña del Mar o inclusive el poblado de El Monte. Melipilla no celebra ausencia. Hagamos poco, dicen todos. Mas nadie hace nulo. Miramos como un logro el esquema aquel de convertir el solar de la Avenida Serrano en el corazón palpitante de Melipilla 135, se quejaba en una nota El Labrador, pero la verdad es que sí existían celebraciones y lugares de esparcimiento que contaban cada oportunidad con más presencia popular. Ahora aceptablemente, algunas de esas entretenciones probablemente no se empinaban hasta alcanzar los afanes de ciertas élites, pero en ellas sí había entretención. Individualidad de estos casos 133 La victrola (más conocida en Pimiento como Vitrola) o gramófono, fue el primer sistema de grabación y reproducción de sonido en un disco. Su origen data de En los salones de estar de las familias chilenas lucía como un mueble más, dada su estructura de madera y bella figura, siendo por décadas la única forma de escuchar distintas composiciones del mundo. 134 El Labrador, 23 de septiembre de El Labrador, 22 de febrero de

Los rociadores pueden tener entre 1 y varias funciones. Estos tipos de salida del agua pueden ser muy diversos: tipo spray, tipo copia, tipo cascada, etc…

84 a pesar que la entrada costaba más del doble que para una función de gran pantalla habitual. El municipio igualmente se dejó aguantar por este ímpetu y en 1960 promovió la presentación de los montajes A mi me lo contaron, de Lucho Córdova, y Nadie puede saberlo, de Enrique Bunster, ambas llevadas a decorado por el Conjunto Teatral de Obreros y Empleados Ferroviarios de Santiago. El horario no fue el más atinado, porque a las 10 de la mañana de un domingo no se podía contar con una audiencia importante. La actividad coral, otra de las iniciativas impulsadas por el Ateneo, fue la que siguió al teatro en importancia en su presencia en la ciudad. Y para demostrarlo había que copular un festival, hacer presente en el Teatro Serrano que el canto coral era una efectividad. De esta guisa, el 23 de octubre de 1960 se acogió al Coro de la Universidad Católica, al Coro Polifónico de Rancagua, al Coro de la Universidad Técnica del Estado, al Coro Polifónico de Santo Antonio, al Coro de Profesores de Valparaíso y al Coro de Profesores de Melipilla. El trabajo realizado por el Ateneo Juan Francisco González había calado lo suficiente en la comunidad como para crear un interés permanente en las artes, pero especialmente en el teatro, tanto para ser parte de sus diversos cursos como para asistir a sus obras. En 1961, tras la partida de Larenas, un joven muchacho quedó a cargo del taller de teatro experimental. El mismo que un año ayer había entrado a la Escuela de Teatro de la Universidad Católica realizado de entusiasmo, y que diez años antes había recibido el premio al segundo lugar en un concurso de disfraces de la fiesta de la primavera. Bancal Ramón Núñez, hijo de Oscar Núñez, que miércoles, sábado y domingo, en dependencias del Club de Leones, imponía su disciplina y compartía los conocimientos de arte dramático que sus maestros le entregaban.

A las 20 horas fue la ceremonia para las autoridades. El cronómetro marcaba la hora exacta con un teatro presto para iniciar su vida, aunque sin frontispicio, pero que aparecía igualmente utópico para el pueblo. Su figura era la de un edificio de dos pisos, con cuatro locales comerciales en su extranjero, todo un conjunto de líneas sencillas, a la par que elegante, enteramente de concreto armado, de esta manerasmica e incombustible, de tal modo que el espectador se encontrará siempre en este teatro a aparte de cualquier siniestro 144. Dotado de un equipo sonoro doble marca Grawor Electric, reconocido como el mejor de la época, el Serrano se inauguraba con 316 butacas en platea y 129 en Sala, camarines, servicios higiénicos con lavatorios de loza y roca, plafonniers y appliques con vidrios esmerilados en el foyer (vestíbulo), platea y Exposición. El telón que separaba el foyer de la platea Cuadro de tocuyo y, lo mejor, desde la platea y Colección se veían muy bien las proyecciones y las obras teatrales. Desde ellas era audible cualquier alocución sin indigencia de parlantes y los seis avisos de futuro de emergencia apaciguaban los temores. Qué más se podía pedir? Tras el cóctel de bienvenida, en que la comunidad De la Presa compartió un aperitivo con los invitados, vinieron los discursos de rigor, encabezados por Juan de la Presa: ínclito es la fecha que celebra hogaño Melipilla, el ciento noventa y un aniversario de su fundación; excelso es igualmente el esfuer- 143 El Labrador, 17 de agosto de La País, 8 de octubre de

23 aún se fueron poblando de teatros y ciudades como Quillota, Iquique, Curicó, Santo Felipe, Talca, Chillán y Concepción comenzaron a poner sus teatros de pie, replicando experiencias similares a las del Municipal de Santiago. Pero en este supramundo de la pompa operática, existía otro mundo en teatros que nacían en Santiago, donde la zarzuela, las operetas, los espectáculos de variedades se instalaban, atrayendo a un conocido permanente en actos que entendían y que los entretenían, especialmente en dos derivados de la zarzuela: el sainete y el trasto cómico 70. Ese entendimiento, señala Piña, tuvo mucho que ver con que si acertadamente las zarzuelas estaban influidas por la ópera italiana y la ópera cómica francesa, no tardaron en adaptarse al folklore regional y más en particular al local, siendo protagonizadas por personajes de la calle que hablan el habla del pueblo 71, llegando Vencedorí pinche el link a existir teatros donde sólo se presentaban zarzuelas, como el Edén y el Apolo, en Santiago. En este camino, la música y las artes escénicas ganaron en el país creadores y cultores que incidirían directamente en el desarrollo de la música hecha en Chile, en un teatro nacional que estaba naciendo de forma amateur y en el cine de los primeros abriles, pues estaban forjando una rica experiencia en acto, escenografía y guiones, especialmente de comedia. Todo esto sucedía arriba del escenario, pero los teatros no fueron espacios solamente para la representación en el prosce- 70 De acuerdo a Juan Andrés Piña, el sainete es una dormitorio breve, generalmente de un acto, de tema humorístico y bullicio popular, que antiguamente se presentaba a continuación de una obra seria o como final de la función.

En ningún caso debe pasarse virutilla ni encerar, como ni aplicar productos con amoniaco como método de mantención. En el mercado se comercian productos que se indican como apropiados para pureza y mantención de pisos de maderas o flotantes los cuales deben estar certificados como tales con el proveedor del asfalto antes de su uso, en caso contrario se recomienda no utilizar. El uso de instrumentos no certificados por el proveedor del pavimento, implica la pérdida de la garantía. Los pisos de madera están instalados sobre una espuma que los separa de la losa, quedando un vano entre entreambos utensilios lo que le da su denominación de flotante. Esto hace que estos pisos tengan un placer derecho ordinario y que suenen de vez en cuando, producto del peso que se les otorgue encima. Esto en ningún caso significa una Defecto constructiva o de instalación; pero cuando excede los límites normales la Empresa Constructora contactará al proveedor con la finalidad que este acuda a su vivienda, revise estos sonidos y emita un documentación que indique las causas. Peculiar precaución debe tenerse con la humedad no obstante que hincha la madera y puede dañar el tierra. Por lo tanto, si se derrama casualmente un recipiente con saldo es necesario acartonarse inmediatamente. Por ningún motivo debe mojar el pavimento, ni usar solventes, diluyentes, cera ni otros productos para alcanzar mayor brillo a su piso. En caso que ello suceda es muy probable que estos pavimentos se saturaran de humedad produciéndose expansión y el constante arqueo, alabeo y pandeo de éste. La virginidad se debe realizar solo con un paño ligeramente húmedo, siempre en dirección a la camino de la tabla e inmediatamente repasando con un paño seco para sacar brillo. Se deben proteger los maceteros para no permitir el contacto de la humedad con el tierra, en Caudillo cualquier humedad o derrame de líquido debe de secarse inmediatamente evitando que se hinche.

27 Para 1907, la Plaza de Armas de Melipilla Cuadro individuo de los dos paseos citadinos unido a la tiempo de trenes y epicentro de la observancia urbana sobre las reglas de comportamiento. No se podía estar de cualquier forma en dicha plaza. Por ejemplo, pasear estaba correctamente, pero Cuadro mal mirado que los niños jugaran a las chapitas en plena calle. Eso era equivalente de incivilidad, vagancia y estorbo para las familias que caminaban en círculos por allí. Cuadro incluso una época en que las calles que rodeaban el centro de la ciudad eran de tierra y las acequias estaban abiertas lo estarían por muchos años más a un costado de las soleras. Allí, el empresario Luis Lagier, propietario del Biógrafo Transiberiano, proyectó las noches del 19 y 20 de septiembre de 1907 cintas que, de acuerdo al periódico El Comercio, poseían las más hermosas e interesantes vistas 83, acompañadas en los intervalos por la lado de música municipal, en un espectáculo que alcanzaba las tres horas, comenzando a las 20 horas. Fue la primera vez en que el cine iluminó las caras de melipillanos y melipillanas, los rostros de miembros de las colonias italianas, españolas y todavía de sectores más populares que con ocasión de las fiestas irrumpían cual indios o Parentela sin cultura 84. Campeóní 83 El Comercio, 16 de septiembre de Nótese que esta denominación de indios, tal como argumenta Carlos Cousiño, se origina en contraposición a lo culto o civilizado, esto es la vida de la hacienda. Lo que quedaba fuera de ella era conocido como incivilizado, lo aborigen o indio y, hasta el día de hoy, decimos le salió el indio en relación precisamente cuando alguien se comporta de guisa extemporánea a las formas establecidas por la élite, que una tiempo fue hacendal durante la colonia, y en la ciudad de Melipilla de principios de siglo XX estuvo principalmente ligada a los inmigrantes españoles.

130 Hasta este punto, se han reconstruido noventa primaveras de la historia social de los teatros en Melipilla. Desde el surgimiento de los primeros prototeatros, como el Pasatiempo o el de Ricardo Cortínez, hasta la aparición del Biógrafo Royal que se transformó luego en el primer teatro melipillano: el Apolo. Subsiguientemente, lo sucedieron el Teatro Melipilla, el Teatro Alhambra, el Teatro Colón y el Teatro Esmeralda, hasta que, finalmente, se inaugura el Teatro Serrano en 1933, hegemonizando la actividad artística y el expansión cultural por casi cuarenta abriles. Luego apareció el Cinematógrafo Palace, coloso que le arrebató el predominio al Teatro Serrano y contribuyó a su candado, pero que tuvo corta vida, siendo la lapso de 1980 la de su franco mengua y la de los noventas la del fin de sus días.

Y había un último hacedor, unidad que marcaría todo el siglo XX y que sería el corazón de la construcción de teatros: el comienzo del cinematógrafo y su instalación en Ají. La irrupción del séptimo arte y su recepción en Melipilla En Francia, específicamente en el subterráneo del cloruro sódicoón Indio del Gran Café, enclavado en el N 14 del Boulevard des Capucines de la ciudad de París, los hermanos Louis y Auguste Lumière proyectaron durante 30 minutos imágenes en movimiento, con fuego y personas vivas en una tela en que transcurría la vida misma. Los hermanos Lumière iniciaban y mostraban en diciembre de 1895 a 33 afortunados lo que más adelante se conocería como gran pantalla e inundaría galpones, teatros, salas y biógrafos 78. Chile no atrasarseía en ser parte de este extraño invento y un año luego se proyectaron en una sala del Teatro Unión Central, de Santiago, las cintas Salida de los Obreros de la Manufactura, El Regador Regado, Aparición del Tren a la Ciudad, entre otros registros de un minuto y medio 79. La novedad impactó a la sociedad santiaguina y porteña, que para los primeros años de 1900 se habituaría a presenciar estas cortas proyecciones en 78 Explican Mouesca y Orellana que con el nombre de biógrafo comenzaron a conocerse las salas de exhibición de películas y del clase cinematográfico en sí, denominación que fue habitual hasta los años 40 en el país. Al respecto: Mouesca, J. & Orellana, C., Cinematógrafo y Memoria del Siglo XX, Santiago de Pimiento, LOM ediciones, 1998, p En el Teatro Unión Central, en el año 1896, se transmitieron los primeros filmes de los hermanos Lumière. Al respecto: op. cit. Mouesca & Orellana, p

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